Manillar de gravel ritchey
Ritchey Venturemax WCS

En esta entrada os voy a contar las primeras impresiones y los motivos de elección de este manillar para la práctica del gravel. Toda la información técnica se puede encontrar en la página del fabricante Ritchey.

Mi bicicleta venía con un manillar clásico de carretera, es decir, sin flare o apertura lateral. El flare es la diferencia de anchura del manillar entre la zona de las manetas y las puntas de la parte baja. Esta apertura se mide en grados de inclinación. Lo que aporta esta apertura, es que en la parte baja el manillar sea más ancho.

flare de manillar

Disponer de un manillar más ancho en la parte baja ayuda, y mucho, en terrenos bacheados al circular con la bicicleta de gravel a velocidades relativamente altas. Esto se convertía en el principal motivo de necesitar un manillar con flare. Dicho esto y tras barajar varias opciones, elegí este manillar.

Las principales características de este manillar en medida 44 son las siguientes:

Ancho (parte alta)44cm
Ancho (parte baja)56,7cm
Drop102mm
Reach75mm
Retroceso 4,6º
Flare24º
Peso270gr (42cm)
Características

La instalación es como cualquier otro manillar. No dispone de guiado interno de los cables. Sí cabe mencionar que se tiene que dedicar un poco de tiempo a ajustar la posición óptima de las manetas y de inclinación, para aprovechar su peculiar agarre inferior y llegar correctamente a la maneta de freno.

Sobre las posiciones de agarre, son varias, llegando a contar hasta cuatro posiciones: en la parte recta del manillar, sobre las manetas, en el agarre bajo adelantado, y el agarre bajo retrasado.

El agarre superior es de los más cómodos que he probado, principalmente debido a la forma plana y con leve retroceso. La mano apoya en una superficie casi plana, y el retroceso favorece a la posición de la muñeca.

El apoyo sobre los escaladores (o maneta) no aporta nada especial. Solo que si estás acostumbrado a la posición del manillar de carretera, tener las manetas un poco abiertas puede resultar extraño.

El agarre en la parte baja y adelantada es otro de los puntos a destacar de este manillar. Como se ve en las imágenes, esta parte tiene una «chepa» bastante característica. Esta protuberancia está prevista para que caiga en la palma de la mano, dando una firmeza extra en el agarre en terreno bacheado. Desde mi punto de vista, realmente consigue un agarre excepcional y con un control sobre la bicicleta notable. El hecho de que la altura entre la parte alta y baja del manillar (drop) no sea muy grande, ayuda a no ir demasiado tumbado al usar esta posición. Pero para que esta posición sea idónea, se deberá haber posicionado bien la maneta para que se pueda frenar y cambiar de marchas con comodidad sin mover la mano de la posición deseada.

La última posición, sería el agarre en la parte baja y retrasada, casi en las puntas del manillar. Aquí los dedos índice y corazón también se aprovechan de la «chepa» del manillar, aportando algo de seguridad. Esta posición será útil rodando en buen terreno para aprovechar la posición aerodinámica.

Tras varios centenares de kilómetros, puedo decir que me parece un buen manillar para gravel. Aporta mucha comodidad en zonas fáciles, y un control adicional en terreno roto. La estética, si te gusta salir de lo convencional, también es un punto a favor. El único punto negativo que le puedo poner, es que en el agarre bajo y adelantado, si lo mantienes durante mucho tiempo, por ejemplo para rodar, se puede llegar a notar cierto adormecimiento de las manos debido a la chepa. Basta solo con retrasar el agarre y desaparecerá por completo.

Este manillar también tiene un hermano más caro, en carbono. No obstante, he visto varios testimonios de que tiene cierta tendencia a romperse, motivo más que de sobra para desaconsejar su compra.

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