En disciplinas de montaña parece que se ha consolidado el monoplato incluso en gamas de entrada. En carretera hay poca duda acerca del doble plato. En gravel, en esa modalidad en la que cada uno elige y personaliza la bicicleta a sus necesidades, hay algo más de discusión.
Adelanto, que desde mi punto de vista, la decisión final va a depender del uso que cada usuario dé a su bicicleta. Sin embargo, vamos a presentar las opciones que he podido probar, y las ventajas e inconvenientes que veo a cada una.
Por una parte, he usado durante bastante tiempo una bicicleta con transmisión monoplato, SRAM Rival 11, con plato de 42 dientes, y cassette 11-40.

La otra gravel que he usado es una bicicleta con transmisión Shimano GRX con platos 46-30 y cassete 11-34.

Mi experiencia con el monoplato fue bastante satisfactoria. La simplicidad que aporta el monoplato y la secuencia de cambios entre piñones era muy agradable. Sin embargo, para el tipo de uso que le daba y mi estado de forma, encontré carencias a altas velocidades, siendo imposible pedalear en pendientes favorables al sobrepasar los 40 km/h. En momentos de un estado de forma no tan óptimo, la combinación de plato 42 y piñón 40 podía llegar a ser muy exigente, pero esto solo ocurría en pendientes de más del 15%.
Me hubiera gustado probar una combinación mullet, con cassette y cambio de montaña 10-50, que podría haber solucionado las carencias que encontré. Aunque muy probablemente no hubiera tenido un salto entre piñones tan agradable.
Con el cambio a la transmisión doble plato, las carencias que encontraba desaparecieron. Hay muchísima capacidad para subir, y algo más para las bajadas más rápidas, sin llegar a ser una bicicleta de carretera. El salto entre piñones, también es muy agradable, encontrando siempre un desarrollo para cada situación incluso rodando en grupo. Sin embargo, eché en falta la simplicidad del monoplato.
La mayoría del tiempo uso el plato grande de 46 dientes, saltando entre piñones. Cuando toca cambiar al plato pequeño, requieres un tiempo para encontrar el piñón adecuado que no te haga perder el ritmo previo. Además, en bajada he experimentado alguna salida de cadena por terreno algo roto, cosa que nunca experimenté con el monoplato.
Por hacer una recopilación, los pros y contras que veo serían:
- Monoplato
- pros:
- Sencillez de tener un único plato
- Menos componentes que mantener
- contras:
- Salto entre piñones
- Rango reducido
- pros:
- Doble plato
- pros:
- Rango suficientemente amplio
- Relación de piñones más cerrada
- contras:
- Dificultad de mantenimiento del desviador de los platos
- Complejidad de encontrar el desarrollo al cambiar de plato
- Eventuales salidas de cadena
- Más facilidad de romper cadena por un mal cambio de plato
- pros:
Por lo tanto, bajo mi punto de vista no hay ninguna transmisión que sirva para todos los terrenos. Dando mi opinión personal, me quedo con el doble plato, ya que las ventajas me dan mucha comodidad. Los contras se dan en terreno más roto, por el que no suelo rodar tanto con la bicicleta de gravel. Sin embargo, si te gusta rozar los límites entre el XC y el gravel, quizás te convenga una transmisión monoplato con un cassette 10-50.

