Año tras año, las marcas de bicicletas presentan sus novedades, anunciando a bombo y platillo que la bicicleta nueva es mucho mejor que la anterior. Luego los usuarios apenas percibimos cambios salvo evoluciones muy evidentes, como el cambio de sistema de frenado.
En este artículo, vamos a ver de golpe la evolución de casi 40 años de evolución. Para ello, vamos a comparar dos bicicletas de carretera, una antigua, y otra moderna.

La veterana es una Contini GOI, aproximadamente de 1985. Con cuadro de acero Reynolds 501 Prestige, uno de los mejores aceros de la época. Si bien algún componente no será original, sí es de la misma época. El cuadro también se encuentra repintado en negro brillo, una pena por la pérdida de estética de la época, pero irremediable por el estado en el que se encontraba la pintura original.
La bicicleta que representa a las bicicletas actuales, es una Trek Emonda SL6, con el reconocido carbono OCLV de la marca norteamericana. Esta bicicleta es de la temporada 2024. A excepción de la puntera UDH que se está empezando a ver en las bicicletas de la temporada actual, está totalmente actualizada a los estándares actuales.

Solo por el material del cuadro ya hay una diferencia abismal. El acero, un material duradero, flexible para otorgar cierta comodidad, y con una apariencia exquisita con sus racores cromados. La Trek, con su cuadro de carbono, consigue rebajar el peso de forma importante, y además, tiene similar capacidad de flexibilidad para ofrecer comodidad que el acero pero sin renunciar a la rigidez que permite esas aceleraciones firmes. Está por ver si dentro de cuarenta años seguirá ese cuadro de carbono entero para hacer una nueva comparación… Lo curioso es que pese a los años pasados desde la fabricación del cuadro de la Contini, ya se pensaba en ocultar los cables por dentro del cuadro, así como el detalle de integrar la fijación de la tija del sillín.


En lo referente a los cambios de velocidades, casi todos nos fijaríamos en la evolución del cambio mecánico al cambio electrónico. En cuanto al número de relaciones, suavidad y precisión de funcionamiento, claramente hay una evolución muy palpable. Respecto a la dependencia de tener que recordar cargar el grupo de vez en cuando, ya no es tan evidente la mejora; por no hablar del precio de recambios. En lo que menos gente se fijará, es en la evolución del desarrollo disponible en las nuevas bicicletas. Antiguamente, lo normal era llevar piñones grandes de 21 o 23 dientes, y platos de 52 y 42. Una autentica burrada comparado con los piñones de 34 dientes y los platos compact de 50 y 34 dientes. Pero por entonces, ya se subían los puertos que se suben actualmente. Lo único es que el ciclismo no estaba tan democratizado como ahora.




Importante también la evolución de todos los ejes y rodamientos. El paso de ejes QR de 9mm a los ejes pasantes de 12mm, cambiar ejes de pedalier de cuadradillo a ejes pasantes de 24 o 30mm, direcciones de pulgada a por lo menos 1 1/8″. Todo el nuevo conjunto aporta una rigidez que se nota desde la primera pedalada.
Otra de las evoluciones muy evidente es el sistema de frenada. Los sencillos pero potentes frenos de herradura, todavía tienen muchos adeptos. Sin embargo, aunque más complejos, los frenos de disco hidráulicos aportan muchísimo mejor tacto y potencia de frenado, y sobretodo frena en todas las condiciones. Aunque de nuevo, la complejidad y costo del mantenimiento se disparan, por lo que en muchos casos se debería valorar si realmente es una mejora para todos los casos.


Continuando con la comparación nos vamos a las ruedas. En los años 80-90, el ancho interno era de 15mm, y en 2025 21mm ya parece que se empieza a considerar estrecho para el mundo de la competición. Este hecho viene acompañado del aumento de la sección de los neumáticos, que también han crecido desde los 19 o 21mm hasta los 28 o 30mm, que parece que representan el estándar actual. También en el material de las propias llantas vemos una gran evolución, cambiando el sufrido aluminio de las fantásticas MAVIC SUP a la fibra de carbono. Todo el conjunto aporta una comodidad y seguridad que sí se puede apreciar y es totalmente útil para cualquier usuario. Este aumento de medida ha requerido también aumentar el espacio para las ruedas en los cuadros nuevos, por lo que esta mejora, aunque parece sencilla de aplicar en bicicletas de poco tiempo de antigüedad, puede que se quede limitado por el propio diseño de los cuadros.

Por último, un detalle del que parece que se habla poco, es de la ergonomía del manillar actual. Hoy en día, los manillares tienen una forma que junto con los escaladores de las manetas ofrecen una comodidad muy elevada. Además, el ligero ‘flare’ o apertura en la parte baja del manillar hacen que al agarrase del ‘drop’ se tenga mayor control de la bicicleta. Aunque no sea una novedad actual, cabe recordar que había una época en la que se necesitaba quitar las manos del manillar para realizar un cambio de marchas. Como se puede apreciar en las fotos, el manillar cinelli de la clásica Contini, tiene una forma muy elegante, pero probablemente sea su única virtud. Agarrarse a los escaladores de las manetas requiere de una posición muy estirada y forzada, cosa que no invita a pasar muchas horas sobre la bicicleta.


Se podría decir que todo lo pasado fue mejor. En cierta manera, cuando ves la bicicleta clásica, se puede observar unos detalles de construcción que despiertan curiosidad y de alguna forma, te engancha de forma que no puedas dejar de observarla fijándote en los innumerables detalles. Sin embargo, una bicicleta actual, con unos 40 años de evolución ofrecen muchísima mejora en cuanto a rendimiento, comodidad y seguridad. Cuidemos las bicicletas clásicas para contemplarlas, y de vez en cuando dar algún paseo, pero no nos engañemos, la evolución se nota y mucho.

















