Bicicleta de gravel con bolsas ligeras

Quiero comenzar este artículo diciendo lo que no es. No es un tutorial de «bikepacking» ni de cómo llevar la casa a cuestas para hacer un viaje de varios días en bicicleta. Es un tutorial en el se explica cómo llevar lo imprescindible y poco más para una salida de un día. Sin necesidad de llevar los bolsillos del maillot a tope, ni cargar con mochilas de hidratación. Más concretamente, lo que a mí me funciona en el día a día.

Esta sería la configuración con más carga que suelo manejar:

Bolsa de sillín

Es un clásico, hace muchos años que se usa, y por lo que se ve últimamente, parece que se está dejando de usar. Aprovecho el artículo para reivindicar la gran utilidad de esta bolsa que apenas ocupa lugar.

La que estoy usando actualmente, tiene una cinta ancha de velcro que envuelve tanto los raíles del sillín como la propia bolsa, permitiendo ajustarla en gran medida. Este sistema parece de los más interesantes, ya que no requiere de instalación herramienta, y queda más sujeto que otros sistemas de velcros.

En esta bolsa llega a caber una cámara convencional de gravel o carretera, dos bombonas de co2, el aplicador de la bombona de co2, mechas, una multiherramienta y un eslabón para la cadena. Se podría decir que lo suficiente para cualquier avería habitual en ruta.

Bolsa de tubo superior

Este tipo de bolsas son muy útiles para llevar cosas que vas a necesitar coger en marcha. Un claro ejemplo es la nutrición que necesites tomar sin bajar de la bici, como barritas, geles o cualquier tipo de alimento. Se suelen utilizar mucho en las bicicletas de triatlón, en la que cada segundo cuenta.

Sin embargo, si no vas a necesitar de esa utilidad, para mí es una de las primeras bolsas que quito, ya que en muchas ocasiones llegan a rozar las rodillas, sobretodo al pedalear levantado.

Un consejo a la hora de elegir este tipo de bolsas, es buscar que sea estrecha, en torno a los 5 centímetros. Esto ayudará a reducir los roces, aunque no llegue a evitarlos totalmente.

La que estoy utilizando es muy útil, larga y queda muy bien fijada, pero quizás un poco demasiado ancha.

Bolsa de cuadro

Este tipo de bolsas me parece el más cómodo de todos, de nuevo, salvo que sea muy ancha no rozará nunca en las piernas. Pueden encontrarse de varios tamaños, llegando incluso a ocupar la totalidad del triángulo delantero.

El inconveniente de este tipo de bolsas es que no es tan cómodo de acceder en marcha. De todos modos, todo es cuestión de pericia del ciclista y de la disposición de la carga.

El tamaño de la bolsa de cuadro está cuidadosamente elegido para no perder la capacidad de llevar dos bidones, para así tener suficiente hidratación y no requerir del uso de la mochila.

Portabidones

En este caso se montan portabidones de carga latera, de la marca Topeak. Esto permite aprovechar al máximo el hueco disponible para usar dos bidones, e incluso usar bidones de mayor tamaño sin problema.

El portabidones se puede configurar para coger el bidón por el lateral izquierdo o derecho, dependiendo de la preferencia del usuario

Adaptador de posición de portabidón

Si se desea aprovechar la máximo el hueco para el bidón existe una pieza que permite desplazar el portabidones hacia arriba o hacia abajo. En este caso se usa para bajar el portabidones trasero, ya que en este modelo de bicicleta queda demasiado alto, permitiendo montar únicamente bidones de 500ml.

Esta pieza es de aluminio, dando un fijación perfecta, sin movimientos ni vibraciones. El único inconveniente que tiene es que deja unos milímetros más de espacio entre el portabidones y el tubo del cuadro.

Bolsa de manillar

En este caso hablo de un tipo de bolsa que no uso habitualmente. Posiblemente me esté perdiendo la quintaesencia en cuando a bolsas de ciclismo, ya que una inmensidad de gente las usa.

La principal razón para no usarla es que me da la sensación de que se contamina la dirección de alguna forma, sintiendo una parte tan crítica como en manillar en cierta medida comprometida.

Puede ser una buena candidata a sustituir la bolsa de tubo superior dado que no va rozar en las rodillas, pero para ello debería tener un acceso lo suficientemente cómodo para poder sacar cosas en marcha sin comprometer la seguridad.


Esta es la experiencia en portaobjetos para ciclismo, con sus virtudes y los defectos que podemos encontrar. Sobra decir que esto sirve tanto para gravel, como para ciclismo de carretera, de montaña o incluso urbano.

A continuación se pueden encontrar los enlaces de los componentes probados. Si alguno os convence, lo podéis comprar a través de estos enlaces para ayudar al mantenimiento de la página:

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